POR JORGE IZQUIERDO
Quizás muchos no lo ubiquen, pero en el 2004, Roberto Amarilla (37 años), jugó en Libertad y Cerro Porteño en lo que fue un paréntesis en su carrera futbolística, atendiendo que prácticamente toda su vida la desarrolló en España.
El exjugador, oriundo de Barrero, sigue estando en España, pero esta vez en su faceta como presidente del Manises FC, un pequeño club, pero bien ordenado.
El compatriota charló con Crónica y contó cosas de su vida.
– Roberto, ha pasado mucho tiempo sin saber de vos, ¿Qué haces en la actualidad?
– Estamos bien acá en Valencia, con toda la familia. Hoy en día soy presidente del Manises FC, ahí estamos formando chicos, los grandes clubes vienen y ven nuestro trabajo y se interesan en algunos jóvenes.
– ¿Hace cuánto tiempo estás por España?
– Ufff, llegué al Valencia en 1999, fui a Libertad, Cerro y Racing en un periodo de casi dos años en total (2004-2005), luego retorné aquí y ya estoy por alcanzar 20 años.
– ¿Qué es lo que más extrañas del Paraguay?
– Por ahora voy una vez al año, mi mamá y mi hermana están acá, además de mi esposa y mis hijos. Estamos viviendo muy bien acá. Mi papá falleció hace un tiempo y un hermano es lo que sigue en Barrero, no quiere venir. Cuando me voy al Paraguay disfruto de la armonía, del asado con los amigos, la tranquilidad, eso es lo que más extraño, acá se vive a mil por hora.
– ¿Qué opinas de tu paso por Cerro?
– Fue muy bueno, la experiencia en sí en el fútbol paraguayo fue maravillosa. Fui campeón con Cerro, pero la gente me recuerda más por el penal que fallé ante Boca, (soltó entre risas).
– ¿Qué anécdota te tocó más en tu estadía por el Valencia?
– Y tengo muchas, pero al llegar en 1999, yo como todo campesino, porque nunca negué eso; llegué y era tímido, habían jugadores extraordinarios y yo entre ellos, estaba el arquero Santiago Cañizares, por nombrarte a uno. Ahí recordaba mis inicios, jugaba descalzo hacia mi valle y en poco tiempo me codeaba con jugadores de talla mundial. Fue algo increíble estar ahí.
– ¿Y lo más difícil que viviste al llegar a Europa?
– Fue la comida, luego me supe manejar como sea, añeha’ãmbaite como se dice. Quise sacar adelante a mi familia y sigo procurando.

2004
Roberto fue campeón con Cerro de la mano del “Tata” Martino.
INICIOS
A los 17 años Roberto llegó a Atlético Rafaela de Argentina y jugó en el Nacional “B”. Sus buenas actuaciones le valieron para que el Valencia de España lo fiche.
COLECCIONA
El exjugador tiene atesoradas las camisetas de Andriy Shevchenko, Didier Deschamps y también la de Carlos Tévez.
LOS ESTADIOS
Roberto eligió al “Cilindro” de Racing, el estadio del Olympiacos de Grecia y el “Mestalla” del Valencia, como los escenarios que más le impactaron.
“Valoré el sacrificio de mis padres”

Al respondernos la llamada, Roberto nos saludó con un ¿mba’eteko pio, mba’e la porte?, dejando en claro que el dulce idioma guaraní nunca se le despegó. Ya entrado en más confianza, Roberto recordó su niñez y adolescencia, donde expresó que “todo lo que he logrado lo conseguí con mucho sacrificio, mis padres me enseñaron a valorar las cosas. Ellos me lo dieron todo, mi mamá era chipera y mi papá era carnicero, se levantaban muy temprano para que a mí y a mis hermanos no nos falte nada, valoré el sacrificio de mis padres y siempre procuré salir adelante en el fútbol para otorgarles una mejor calidad de vida. Ya cuando llegué a España pude ayudarles económicamente. Nadie me regaló nada, siempre fui sacrificado”, remató el presi.
Los referentes que tenía Roberto

Roberto Amarilla también tenía referentes en su puesto y a la hora de elegir a algunos, atendé lo que dijo: “Cuando crecí lo hice viendo cómo jugaban Carlos Gamarra y Celso Ayala, son los mejores defensores que tuvo el fútbol paraguayo”.
En cuanto a técnicos, Amarilla fue dirigido por grandes entrenadores: el “Tata” Martino, Rafa Benítez, Héctor Cuper, etc.

