El grito del mitã’i alertó a su pequeño jagua’i, su gran guardián Caiser, quien no dudó en defenderlo, así que fue y atacó a la yarará que terminó defendiéndose también con una mordida y terminó con la vida de este ángel de cuatro patas.
El niño afortunadamente está vivo, internado en el Hospital de Clínicas, a donde lo trasladaron debido a que en el centro de su localidad no tenían ni siquiera los insumos para realizar los primeros auxilios. Primero pasó al Hospital de Caacupé y de ahí lo pasaron a Clínicas.

