El don recibió –por parte de los pitbulls– varias mordidas en sus piernas, pero asegura que “si Tedy no hubiese aparecido ahí, la historia pudo haber sido peor”.
“Yo traté de defenderme, pero como se ve en el video, caí al suelo y quedé como a merced de los perros grandotes. Ahí apareció Tedy y logró rescatarme. Gracias a mi perro caniche sigo aquí”, dijo a Crónica desde su humilde vivienda, ubicada en Capiatá.

Don Isidoro es el sostén de su casa. Es padre –y madre a la vez– de sus dos hijos, y por supuesto de Tedy. Trabaja de albañil, pero por las heridas que recibió tiene que reposar, y además debe gastar en medicamentos. Es por eso que se ve obligado a pedir ayuda.
Su hermana, doña Adolfina, dejó un número si querés ayudar al karai laburador. Podés llamar al (0972) 842-394.

