El karaimi, quien iba cargado con una bolsa a cuestas, tocó el timbre para descender. Ni bien apoyó un pie en el asfalto, el chofer aceleró ni qué Fórmula Uno en la salida y salió rajando de nuevo, arrojando al anciano al piso.
Lo más indignante es que el colectivero ni fu ni fa con el accidentado y lo dejó tirado en la vía pública sin siquiera parar para ver en qué estado quedó el pobre. Una doña que estaba en su vehículo vio todo el tema y oguejy para auxiliar al accidentado. Todo esto fue filmado por una cámara de seguridad.


