Los dueños del perro abandonaron su hogar rápidamente a principios de noviembre para escapar de los incendios, y debido al urgente raje que hicieron, no tuvieron tiempo de llevarse a su mascota. Como resultado del fuego la casa quedó totalmente destruida, pero Madison salió ileso y no abandonó su hogar.
Durante un mes el perro siguió esperando a sus dueños. Los propietarios del animal confesaron que todo el tiempo estuvieron rezando con la esperanza de que su mascota se encontrara sana y salva, hasta que un día regresaron al hogar quemado y tuvieron el lindo reencuentro.

La espera de Madison demuestra una vez más que el perro es probablemente el ser más leal.

