El Real mostró poco de fútbol, pero tuvo una contundencia tremenda. Sufrió en los primeros minutos, donde el Kashima casi llega al gol en dos claras ocasiones. Los reflejos del arquero belga Thibaut Courtois, evitaron lo peor.
Y se sabe que si a estos equipos no les vacunás de entrada, te pintan después la cara. Así lo hizo con Bale, que puso el primero.
Al comienzo del segundo, el galés se salió, tras un horror de la defensa nipona, para poner el segundo y, unos minutos después, con el tercero, gracias a un gran remate. El Kashima llegó al descuento por intermedio de Doi, con la ayuda del VAR, aunque solo sirvió para las estadísticas.
El multicampeón europeo se enfrentará el sábado al sorprendente Al Ain, verdugo de River Plate, en la final prevista desde las 13:30. En tanto, el cuadro de Marcelo Gallardo jugará con los japoneses por el tercer puesto a partir de las 10:30.


