“Creo que este fue el primer verano en que me puse un biquini y no me quemé la cabeza pensando en todo el ejercicio que tendría que haber hecho, de que capaz tendría que haber arrancado alguna dieta y seguirla, de que si tenía más pechos todo seguro me quedaba mejor, que debería haber pagado algún tratamiento para la celulitis.
Al contrario, acepté que mis biquinis son talle XL, que estuve cansada y con mil cosas y no logré mantener la rutina de deportes que quería”, he’i Giannina.
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