Néstor, de 48 años de edad, declaró a la policía que como a las 10 de la noche fue al hotel porque su hijo (quien vive con su madre Roberta Aduvire Laura, de 47 años), lo llamó por teléfono para pedirle que le llevara comida.
La doña le invitó un jugó y a partir de ahí ya no recuerda lo que ocurrió. Al despertar se vio bañado en sangre y sin su “asunto”.

