Una vez, en inmediaciones de la casa del hermano, en Kansas, se perdió. Al revisar el GPS de su teléfono celular, descubrió que la ruta del mapa era un enorme pene, inconscientemente, había recorrido un falo.
A partir de allí, Claire se lo tomó como una costumbre y todos sus caminos fueron enorme s penes, de variados tamaños y formas. “Me encanta buscar rutas que parezcan un pene. Correr es mi deporte favorito y dibujar falos enormes es, simplemente, un bono extra”, admite orgullosa la corredora de 33 años.

