En esta ocasión los agentes le pidieron que se cubra porque estaba cometiendo actos de exhibicionismo en la vía publica y si no obedecía, le iban a tener que esposar.
La respuesta del travesti al policía fue que no le puede ndaje exigir nada porque estaba trabajando y que ponerse delantera le costó catorce millones de guaraníes. ¿Ha upéi?

