Matilde Aveiro se cansó de recibir el dinero que varias de sus clientas traían guardado en sus corpiños, y puso un cartel bien explícito en su minisúper: “No se acepta dinero de las tetas (no sea cochina)”.
Dice que estaba harta de que algunas compradoras hurgaran en el escote buscando el bulto enrollado para comprar una gaseosa.
Según la mujer, explicó que le resultaba muy desagradable tanto a su hijo como a ella recibir ese dinero. “Parece un chiste pero es cierto. La gente se pone el dinero en los senos y es muy feo”, dictamina la doña mendocina.

