Y fue así porque apostaron mucho a las patadas y los empujones antes que al toque. Hasta pareciera que entraron nerviosos por tener que jugar. De hecho, rondando la media hora, ya había cuatro amonestados y un expulsado.
Un tiro libre de Díaz para Santaní, sobre el minuto 54, fue de la primera chance con algo de emoción.
Ojo: Sol fue el que más generó, pero las permanentes faltas, el juego cortado, el cuerpo a cuerpo casi en cada ataque hicieron que los minutos se vuelvan tediosos.
Y si se podía pasar todo esto y llegaba una pelota “limpia” a zona de definición, los zagueros santanianos se encargaban de ponerla en órbita. Apostaron a aguantar.
Ese fue su pecado, porque estaba claro que alguna iba a pasar. Y fue así que Villagra, tras recibir un pase al punto penal, puso el único de la noche para hacer justicia con el que más quiso.


