Sin embargo, notaron que en la plaza central había algo raro: por el cuello de la estatua del prócer Pedro Juan Caballero, ubicada en el centro del espacio público, unos kachiãi colocaron una rueda pintada de celeste, según relató el sitio Frontera Seca News, de esa zona del país.
El monumento amaneció así ayer y las autoridades locales lamentaron mucho la falta de respetó hacia el símbolo nacional y a la personalidad que de hecho le da su nombre a la ciudad.

