Todo comenzó en diciembre pasado cuando el ayuntamiento de esta ciudad, situada en la región de Renania del Norte-Westfalia, decidió confiscar a Edda, una perra de raza pug, a causa de las deudas de sus dueños.
Distintas organizaciones lanzaron críticas por la situación porque se estaba tratando a la mascota como un objeto y por las consecuencias que le podría traer, sobre todo por el sufrimiento de perder a su familia.
Un empleado del ayuntamiento puso en venta el animal en eBay, que fue comprado por 690 euros, una suma que fue a parar a la tesorería municipal.
La nueva dueña descubrió que la perra, ahora llamada “Wilma”, no estaba vacunada ni tenía buena salud y tuvo que gastar casi 2.000 euros en veterinario y decidió denunciarlos por fraude.


