El cuerpo sin vida de Michal Prasek (34) fue encontrado por su padre dentro de la jaula que tenía en el patio trasero de su casa en Zechov donde había criado sin autorización a los felinos salvajes.
La policía tuvo que matarlo, al igual que a la leona que también vivía en la propiedad, dentro de una jaula. El macho tenía nueve años y la hembra, de cuatro, estaba preñada.
Antes de matar a los animales, los agentes buscaron consejo de los expertos del cercano municipio de Zlin, ubicado a unos 50 kilómetros. Estos recomendaron abatir a los dos leones.
Prasek construyó este hábitat privado para los animales en 2016. Los trataba como sus mascotas. Por eso, si bien no tenía autorización, no pudo ser clausurado al no constatarse violencia en su contra.
Algunos vecinos declararon a los medios locales que en ocasiones vieron pasear a Prasek por los alrededores de su finca con la leona sujeta de una cuerda.


