Una antigua leyenda oriental cuenta que las personas que están destinadas a encontrarse para ser pareja, están unidas por un hilo rojo que puede estirarse, contraerse, pero nunca romperse, aunque en algunas ocasiones puede enredarse y dar como resultado uniones “Poliamorosas” o relaciones abiertas y libres, en donde todos tienen permiso de salir con más de uno en una especie de javorái bien armado y con reglas de mucho respeto.
“En el “poliamor” se considera que las personas tienen la capacidad de amar a más de una persona a la vez, y además siempre todas las personas que se relacionan son conscientes que la pareja puede tener a uno o más amores”, explicó a Crónica Naomi Villalba, activista social.
El “poliamor” es como un estado de poligamia, pero en el que no hay etiquetas como “novio”, “esposa”, es una forma de estar con las personas emocional o sexoafectivamente de manera honesta y consensuada en la que ninguno pertenece a nadie, ni en pensamientos, ni en acciones, ni en sentimientos.
KAÑYHÁPE
“Estas son formas de relacionarse que sabemos está presente hace años en nuestra sociedad, pero más bien oculta”, omombe’u Naomi, que avei piensa que son temas de los que se deben hablar.
Javier Arrigo, de Asunción, por ejemplo nos contó que él conoció el “poliamor” en julio del año pasado, cuando conoció a una chica “poliamorosa”, pero que ella no le contó nada hasta antes de que la relación se hiciera más íntima. Javier aceptó por curioso, pero luego se dio cuenta de que realmente se sentía cómodo ndaje con esa forma de amar, confesó a Crónica que se sintió libre. “Encontré que había una forma pura de querer, que encajaba con mi forma de ser, que me vine engañando toda mi vida. Ser un ‘poliamoroso’ no significa que las cosas serán más fáciles, al contrario, se trata de hacer lo correcto”.
CON UNAS HAY EL "YA TU SABES" Y CON OTRAS SOLO LO CHULINA
Algunos “poliamorosos” le asignan luego roles a sus parejas, siempre y cuando estas acepten “las bases y condiciones”, José Uriel del Toro, de México, le contó a Crónica que él -por ejemplo- empezó en este sendero después de que salió mal de una relación. “Siempre que me encontraba con alguna chica mencionaba que no quería nada serio. Y yo tampoco, así que era mutuo. Algunas solo terminaban siendo pareja sexual, y otra para el cine, o una caminata al parque terminando en besos”, reveló.
José mencionó que él viaja mucho y durante sus estadías en diferentes países lo que pudo notar es que en Sudamérica esto recién empieza. “Bueno, últimamente ha tomado mucha fuerza esta práctica de afecto, pero la gente tiene que aprender a no apegarse”, enfatizó.

