Alfredo Araújo (42), de Ypacaraí, vio una oportunidad para hacer un buen negocio y así en su tiempo libre se dedicó a fabricar los famosos bates de béisbol.
Con picardía Araújo comenta que este elemento a muchos “los hace recapacitar, por si se quieren poner bravos con uno (risas)”.
También está uno especial, “el antitesapo’ê” que es muy pedido en los últimos días, muchos lo llevan simplemente como objeto decorativo y otros como defensa personal.
Al principio hacía cachiporras para algunos amigos que eran guardias de seguridad y otros que eran policías, y así ganaba una platita extra, pero ahora los bates son toda una sensación.
En enero se quedó sin trabajo fijo y no le quedó de otra que empezar a trabajar de manera más intensa en la creación y le va bastante bien, ya que le piden mucho los bates personalizados.

Así fue adaptando el estilo yanqui con el guaraní y comenzó a pintar los palos y a plotearlos con frases como “el amansalocos: especial para aquellos que tienen algún problemita con algún chofer tarova”, y salieron como pan caliente.
Fabricado a mano, cada detalle es personalizado
Construir un bate le lleva cerca de treinta minutos, darle forma, pintarlos, pulirlos y barnizarlos.
Las maderas utilizadas son lapacho, cedro, yvyra pytã, curupay y palo santo, la gente hace su pedido, pide el color y qué detalles colocarle, como así también la frase que va a llevar el bate.
“La mayoría de los clientes que tengo son choferes de buses, taxistas, camioneros por nombrar a algunos de los que siempre adquieren estos equipos especiales para “dialogar” en problemas graves”, comentó.


