Al no ver mejora, el papi obligó al menor a destruir su propia consola con un martillo.
Dado que el niño no pudo hacerlo pues se encontraba en un mar de lágrimas, el padre lo destruyó finalmente con una piedra.


Al no ver mejora, el papi obligó al menor a destruir su propia consola con un martillo.
Dado que el niño no pudo hacerlo pues se encontraba en un mar de lágrimas, el padre lo destruyó finalmente con una piedra.
