Los bomberos voluntarios de Encarnación de la primera compañía están más felices que perro con dos colas. Ante la gran cantidad de caso que llegan hasta el cuartel en cuanto a accidentes que implican alturas y profundidad, los valécho adquirieron equipos de rescate para pozos, mangas de evacuación en edificios y mangueras para incendios que tienen utilidad en fuegos urbanos, forestales, industriales, refinerías, navales y en todos los servicios duros, en ambientes agresivos donde la seguridad es prioritaria. Todo fue comprado con fondos propios, y traídos de Europa, por alrededor de 20 millones.