La mitãkuña se identificó como F. M. (19), quien fue atacada por un degenerado cuando se preparaba para bajar del bus en las inmediaciones de la Comisaría 10ª.
“Al pararme me percaté que el tipo no me sacaba la vista de encima. Me miraba y me miraba, cuando yo iba a tocar el timbre, vino y se colocó a mis espaldas y allí ya se apretó por mí.
Traté de zafar y le dije ¿qué te pasa a vos?, pasé el molinete y el desgraciado hizo lo mismo, allí ya me puso una mano en la nalga por lo que le empujé y me bajé del colectivo”, comentó la víctima a Crónica.
El arriero infeliz, lejos de tranquilizarse, le dijo “te calentó que te haya tocado todo” y la agarró del brazo como para meterla en una casa abandonada que se encuentra en la parada misma.
Allí salió corriendo con todas sus fuerzas, presa del susto y la desesperación hasta que afortunadamente se encontró con su hermana, quien se iba a buscarla de la parada.


