Cortado, mal jugado, pases errados, “cuerpeado” y todos los “ado” negativos que se le ocurran sirven para definir lo que fue el tranque entre el “Escobero” y el “Indio”.

¡Horrible! Es que los dos apostaron tanto a no perder que se olvidaron que había que jugar al fútbol y, poniendo todas las fichas en la marca, la creación se quedó huérfana.
Recién cuando las papas quemaban, en el segundo tiempo, el “Chito” Ayala se animó a mandar a la cancha a más gente en ataque, pero las pelotas llegaban “cuadradas” y era imposible jugar.
El único que pudo encontrar la red fue Ortigoza, con esa “suerte” de goleador. Cuando corrían 41 minutos, quiso sacar un centro.
Silva esperó que por el camino alguien la tocara, pero pasó limpita y con una curva caprichosa que “infló los piolines”, he’i los del viejazo. En 90 minutos, eso fue lo único que se vio, y un tapadón de Centurión al “Pitu” Martínez. La buena noticia: el partido... ¡ya terminó!
“ Chito” se quedó con rabia por la forma en que comieron hule

Celso Ayala, DT de Capiatá, se fue pirevai por como se perdió. Esta vez no fue por paliza como la última vez, pero sí dejó una sensación de injusticia.
“Me parece que el resultado fue injusto con nosotros, pero esto es fútbol, no hay merecimientos”. Por su parte, Gustavo Florentín valoró el sacrificio de los suyos.
Una promesa en el Cacique
Matías Segovia, un chico de 16 años, está para ser la promesa de Guaraní. “Técnicamente es muy bueno, todos le conocerán pronto.
Está marcando mucha diferencia y capta rápido lo que queremos, veremos si tiene chance”, tiró el entrenador sobre este mitã’i.


