Una de las más conocidas es la “Venus atrapamoscas”, porque más bocas tienen y más rápido reaccionan al atrapar su alimento, ya que tienen unas hojas dentadas que se cierran al movimiento de su presa. “La gente la quiere más generalmente porque tienen bocas que se cierran enseguida”, contó María José Román, quien las cultiva en su casa.
“Yo vivía en Argentina y allá las cultivaba, luego traje las semillas para acá hace unos 4 años atrás que las planté y ahora recién la estoy vendiendo porque son chicas todavía”, dijo.
Tiene 4 especies que provienen de Sudáfrica, que mandó traer por internet, aunque hay algunas semillas que no germinan, tienen su secreto para que salgan.

Ahora recién las personas empiezan a interesarse por las plantas carnívoras porque quieren combatir a las moscas que hay en sus casas, ya que quieren una especie de repelente natural. Se puede, pero hay que tener paciencia, porque si lleva una “lepente”, en ella no entran muchos bichos, dice la entrevistada.
“Estas plantas no atrapan los bichos, se les pegan los insectos y se enrollan las hojas, las plantas producen un líquido pegajoso que atraen a los insectos para consumirla”, comentó.
Pero ojo, si uno le pone para su comida, no va a resultar, porque son ellas las que deciden comer. “Si vos le das de comer gastan mucha energía y corre riesgo de que la planta se muera”, indicó.
“Comen todo lo que se les pega”
Una de las especies que Ma. José tiene en su local es la “Drosera Capensis”, que es originaria de Sudáfrica.

Ella tiene sus hojas en forma de tentáculos que puede mover de manera independiente y estos tentáculos tienen un líquido pegajoso que provoca que muchos insectos queden adheridos a sus hojas. Cuando la planta detecta una víctima pegada en sus hojas, simplemente lo enreda y termina devorándola, algo parecido a lo que hacen las serpientes.


