La joven de 29 años acudió a que le inyectaran bótox en los labios, pero jamás imaginó que algo así sucedería, en cuestión de minutos su cara comenzó a desfigurarse. Su boca se había hinchado como la de un pato.

Todo ocurrió porque sin saberlo, Christina Burton es alérgica al bótox, lo que provocó que terminara en la sala de emergencias de un hospital. La joven se tomó algunas fotos y las compartió en sus redes sociales, donde los usuarios creían que se trataba de un filtro de Snapchat.
Cristina, según lo relatado por el diario The Sun, decidió que no se inyectará de nuevo pese a que su rostro volvió a la normalidad. A pesar del susto que se llevó, confesó que tuvo la tentación de hacerlo de nuevo pero consideró que no vale la pena.

