Una vez consumado el hecho, el menor de 17 años se levantó y salió a caminar hasta que llegó a una plaza, se sentó y llamó a su hermano, a quien pidió que llame a la Policía.
“Tanta agua va al cántaro que termina por romperlo”, reza la frase que describe de alguna manera la situación que venía padeciendo el muchacho, quien durante años soportó cómo José Antonio Da Silva (36) los maltrataba física y psicológicamente. Al parecer cansado de ver cómo sufrían tanto su madre como su hermanito decidió ponerle fin a esa pesadilla.
Una nueva pelea en la casa motivó a que la madre saliera de su vivienda de J. A. Saldívar y fuera en busca de ayuda a Ciudad Mujer, en Villa Elisa el jueves de noche. La señora quedó en resguardo y por ende no retornó a su vivienda, esta situación hizo estallar al mitãrusu, quien esperó a que su padrastro se acostara para llevar a cabo el crimen.
Los agentes acudieron hasta la casa ubicada en el asentamiento “Manos Abiertas” y de ahí fueron hasta el sitio en donde el adolescente los estaba esperando. El mismo confesó en dónde ocultó el arma y cómo sucedieron los hechos, como así también lo que motivó para que él decidiera matar a su padrastro.


