Ocurre que la infiel se fue con su amante a un reservado, obviamente, pero fue ella quien pagó todos los gastos que tuvieron en el lugar, y encima lo hizo con una tarjeta de crédito de una extensión de la tarjeta de su papá. Hasta ahí todo bien. El problema se vino cuando el banco envió el resumen de su tarjeta a la casa del papá de la mujer.
El suegro sin pensar nada malo de su hija, revisó toditos los gastos de su hija, y quiso hacerle una broma a su hija y su yerno pensando que se habrían ido juntos al motel.
Pero fue así que se pilló la corneada y el esposo enojadísimo decidió separarse.
A partir de esa situación, la mujer demandó a la tarjeta de crédito y al hotel al culparlos de avanzar contra su intimidad y privacidad, y de ser responsables de su divorcio, pero por supuesto que la Justicia le rechazó el pedido, y en su lugar obligó a la esposa infiel que pague todos los gastos de papeles de divorcio.


