En primer lugar, el ladrón ingresó a una sucursal del Postal Bank ubicada en un centro comercial y entregó a la cajera una nota en la que solicitaba que le entregara el efectivo de su mostrador. De lo contrario iba a lanzar el explosivo y de esta manera logró que le dieran el dinero.
Cinco días después, repitió el modus operandi en una oficina del mismo banco ubicada en otro centro comercial.

