Hay una relación muy estrecha entre las parejas que viven juntas y la obesidad. Es que las parejas adquieren los hábitos gastronómicos del otro y las culpas no son tan graves si se comparten. Lo que se traduce en comida basura, mala alimentación o caprichos continuos si la otra persona lo quiere. La pancita hace su aparición cuando se cumplen dos años de convivencia.
Estar en pareja engorda
INGLATERRA. Lo afirma un grupo de científicos liderados por la nutricionista Penny Gordon-Larsen, que evaluó a más de 7 mil personas desde 1996 y a un total de 1.200 parejas.

