Los visitantes del museo reciben una breve introducción en video y luego se les pide que se sienten en uno de siete inodoros coloridos que adornan el lugar. En el museo hay souvenirs coloridos y una escultura en el techo de la sala principal hace erupción cada 30 minutos escupiendo pequeñas heces de espuma.
Un área digna de Instagram incluye caca voladora de tonos pastel y un letrero en neón con la palabra “excremento”, escrita en diferentes idiomas.

