El vehículo nació como un proyecto pensado para darle prestigio al régimen nazi que nunca se hizo realidad. Luego fue símbolo del renacimiento económico de la Alemania de posguerra y de la creciente prosperidad de la clase media.
La producción pasó a México desde 1967 hasta el 2003. Bautizado “Vochito”, pasó a ser el “carro del pueblo” de los mexicanos, fabricado por los mexicanos, pero eso se termina.

