El delantero, de 24 años, cayó desplomado luego de una jugada durante los entrenamientos. Fue asistido por sus compañeros, primero en el mismo campo de juego y luego, cuando vieron que no reaccionaba, lo llevaron rápidamente a la zona de vestuarios, donde el cardiólogo del equipo, Eduardo Amorim, le salvó con maniobras de RCP sin utilizar el desfibrilador.
Los estudios médicos que le realizaron luego revelaron que el jugador había sufrido dos infartos. “Está bien, conversando, lúcido y con presión estable. Se le están realizando todos los estudios necesarios”, manifestó el médico del plantel, Ricardo Bastos.
Como antecedente, en 2017, el delantero brasileño se había desmayado jugando para Shanghai Shenxin, en el fútbol chino.

