Ángel Brítez, el confitero yankee

En los clubes de ascenso hay mil y una historias que contar. Técnicos que dirigen hacen de presidente y hasta de cocineros, futbolistas que son multifacéticos, que trabajan en una oficina, venden ropa, hacen de ayudante albañil y al mismo tiempo corren detrás de la redonda por esa pasión que ningún libro sabe explicar.

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| Por Alex Noguera
Junto a su hijo, Brítez muestra parte de lo que es el repertorio de masas que día a día sale a vender.

Este es el caso de Ángel Gabriel Brítez, defensor de Presidente Hayes, quien pese a sus 23 años, tiene un largo historial laboral, actividades que tuvo que hacer y sigue haciendo porque en la Primera B no se gana como para mantener a la familia.

“Yo ya hice de todo para sobrevivir, nunca tuve problemas. Tengo 23 años y ya tuve varios trabajos. Mi primer trabajo fue de una especie de cuidacoches. Además fui empaquetador en un supermercado. En un momento trabajé como cajero en un casino, este trabajo era a la madrugada y aguanté porque fue en la época en que no teníamos campeonato”, dijo el atleta que nació en Asunción el 25 de agosto de 1995.

Ángel, con la camiseta del “yankee” en acción.

Actualmente divide su tiempo entre las prácticas en el equipo de las “Estrellitas” y su trabajo como vendedor de productos de confitería. “Ahora me dedico a la venta de masas y la verdad que no me puedo quejar. Es como un negocio familiar porque es mi suegra la que prepara todo. Después yo me encargo de comercializar”, añadió el futbolista.

En otro momento contó que sus compañeros del plantel de Hayes, empleados y dirigentes del club son sus habituales clientes. “Ellos siempre me compran jajaja... siempre. Y la gente del barrio también. La verdad ya me conocen y les gusta los productos que hacemos. Mi suegra es la que hace, más adelante me gustaría aprender a hacer. Tal vez alguna vez tenga mi propia confitería”, acotó.

“Jugar en el ascenso es más difícil que en la Primera”

Ángel Gabriel comenzó jugando fútbol de salón en el Sport Colonial, luego pasó a Atlántida de Barrio Obrero y hace 8 años que está en Presidente Hayes. “Desde los 16 años que estoy en Hayes, a los 18 años ya me subieron al equipo de Primera.

Aprendí mucho en el club. Jugar en el ascenso es mucho más difícil que jugar en Primera División, allí tienen mejores condiciones, se podría decir que tienen todo servido. En cambio en el ascenso se trabaja con muchas precariedades, muchas necesidades y aún así se pueden ver buenos partidos. Muchas veces las canchas no ayudan, pero hacemos el esfuerzo”, acotó el zaguero.

La máxima categoría es el gran sueño

En cuanto a sus objetivos en lo deportivo, señaló que “como todo jugador del ascenso sueño con jugar en Primera División. Creo que tengo capacidad y talento, lo único que me falta es una oportunidad, a mí y a muchos de los que estamos en el ascenso”. Desde su óptica en la B, “las canchas no son buenas, hay que poner mucha garra y desde el momento que las canchas son malas también es más peligroso, te podés lesionar fácilmente”, he’i.

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