La víctima iba a entregar unos trabajos cuando fue sorprendida desde atrás por un sujeto, quien la manoseó en las nalgas y luego salió rajando tras cometer el abuso.
La mitãkuña se agarró del cuello de la remera del degenerado, quien aceleró la marcha y pudo escaparse.
“Yo escuché cuando aceleró detrás, pero jamás me imaginé que me iba a atacar. Cuando sentí que me tocó, yo le agarré de la remera y aceleró, por lo que me caí de la bici”, fue lo primero que nos dijo E.P. (24) a Crónica.
Se sentía la impotencia e indignación en sus voz, “el hecho que yo sea mujer no le da el derecho a tocarme. Me siento muy indignada por lo que me tocó vivir, yo realicé la denuncia para que una nena, una adolescente o una mujer pase lo mismo”, tiró E.
No pudo volver a montar su biciclo para volver a su casa por lo que se fue caminando, “fueron las cinco cuadras más largas de mi vida, encima que un señor empezó a decirme guasadas otra vez, entonces saqué el inflador y le dije ‘basta ya señor’, quien se quedó callado y sorprendido por mi reacción”.


