La mujer, cuyos orgasmos son provocados por cosas tan pequeñas como los baches y la turbulencia de los aviones, dice que esta condición le ha arruinado la vida.
La afección la convierte en incapaz de evitar el clímax cuando está fuera de casa, incluso si no siente ningún deseo sexual. “La mayoría de las veces me siento como si estuviera sentado en un nido de hormigas”, dijo.
“Uno de mis amigos me dijo que me convertiría en una solitaria”. La viuda, de East Dunbartonshire, ha intentado la fisioterapia del suelo pélvico e inyecciones de esteroides directamente en su clítoris, pero ningún tratamiento le ha resultado eficaz.

