Algunos penitentes son transportados cerveza en mano para agradecer a Santa Marta el haber salvado a un ser querido o para pedirle que lo haga.
Algunos llevan el rostro oculto por un abanico o un sombrero para protegerse de las cámaras... y del inclemente calor.
Los orígenes de la tradición son pocos conocidos y hay diferentes versiones. Quienes deciden entrar en un ataúd es como parte de agradecimiento o para pedir la mejora de salud de un ser querido; incluso, de una mascota.

