Gilberto comentó a Crónica lo que sucedió esa tarde: “Cerca de las 19:30 horas ingresa el sujeto en la entrada principal, yo en ese momento estaba ordenando y colocando en su lugar los carritos y me pude percatar cuando sacaba de su cintura un arma de fuego para apuntar a una de las cajeras. Primero me puse por la pared, de esa manera él solo me vio al entrar. Comenzamos a forcejear, fue ahí que el asaltante me apuntó a la cara, en ese momento me vino en la mente mi familia y principalmente mis hijos gemelos, que tienen dos años cuatro meses”.
El joven relató que volvió a reaccionar golpeando la mano en que el malevo tenía el arma, que finalmente terminó cayendo. En ese momento el asaltante salió rajando. Luego de desarmar al ladrón, Gilberto lo siguió corriendo y finalmente lo alcanzó a media cuadra del local. “Salté por él y le agarré fuerte, comenzó a gritarme que lo suelte, tenía acento argentino, y llamaba a sus amigos que lo estaban esperando en un vehículo. Del auto bajaron tres sujetos y al verme superado en número no me quedó otro remedio y le tuve que dejar ir”, señaló el valiente empleado.
Es zona de mucho peligro en horas de la noche he’i
Alberto Galeano, propietario del comercio que fue asaltado y donde trabaja Gilberto, lamentó el terrible momento por el que pasaron sus empleados ese miércoles. “Por esta zona recorren muy poco las patrulleras y en horas de la noche se pone muy peligroso”, señaló.
“No podemos contratar guardia privada ya que ellos no pueden portar armas, lo que también los deja en desventaja al momento en que ocurra algún asalto. Yo le felicité al joven por su valiente actuación y también le reclamé que no se exponga a ese tipo de peligro. Lo material se recupera pero la vida no”, dijo finalmente Galeano.


