Los muchachos estaban realizando tareas en el patio con herramientas de limpieza, con machetes, y eso fue aprovechado para empezar a armar el guyryry. Además, los más revoltosos procedieron a quemar los colchones de los pabellones. La sala de cocina también sufrió los destrozos y fue arrasado por los muchachos.
Tuvieron que intervenir los agentes antimotines para volver a imponer el orden. Ocho jóvenes resultaron heridos por golpes, cortes y balines de goma. Además, un educador del Centro sufrió una herida cortante en la cabeza.


