El lunes pasado, una joven vida se apagó, Sofía Albospino cursaba el segundo semestre de la carrera, aparentemente atravesaba una fuerte depresión que la llevó a tomar la drástica decisión de autoeliminarse.
El hecho conmovió a toda la comunidad educativa, que desde ayer comenzó una serie de movilizaciones para exigir una mayor atención a la salud mental de los estudiantes.
“Hoy comenzamos con las sentatas, que pensamos extender, y mañana por la tarde tendremos una asamblea en la que vamos a analizar los diferentes factores que pueden afectar en la salud de un estudiante, tales como la carga horaria de actividades y más. Ya que esto no solo se da en esta casa de estudios, sino también en otras”, comentó a Crónica Esteban Italiano, presidente del centro de estudiantes de Medicina UNA.
Recientemente en la Facultad se creó un departamento de salud mental, pero según Italiano el problema de fondo se debe estudiar. “No es un hecho aislado, es una cuestión de años y hay que buscar una solución”, he’i el capo.
“Es un tema del que se debe hablar”

A pesar de que la depresión y el suicidio sean temas sensibles, hay varios mitos alrededor que hay que eliminar, como el de no hablar sobre ello.
“Es un tema del que hay que hablar, el suicidio es el último eslabón de la cadena de la depresión, que es un vacío existencial que siente la persona. Al contrario de lo que se piensa, a la persona que pasa por esto hay que hablarle, de esa forma esa persona puede desahogarse. Es muy importante que ellos tengan un acompañamiento y que tengan ayuda profesional”, explicó José Bruy, psicólogo.
El profesional destacó que las personas que están deprimidas pueden presentar algunas señales como hablar sobre la muerte, la falta de metas, cambios en la conducta del sueño.
“Duerme mucho o poco, no come y estar tristes siempre. Esos son los indicios de alerta por depresión y se debe buscar ayuda”, indicó.


