Distintas comunicaciones telefónicas alertaron a la policía británica sobre un extraño bólido que había atravesado el cielo y se había precipitado al suelo, por lo que las autoridades montaron un operativo para encontrarlo.
En principio se creyó que podía tratarse de un accidente aéreo protagonizado por un pequeño avión; sin embargo, con el correr de los minutos los investigadores se inclinaron por la hipótesis de un meteorito que se fragmentó en el cielo antes de colisionar con la Tierra.

