La desgracia se produjo en Brest, suroeste de Bielorrusia. El cuello de la mujer fue apretado por la ventanilla y estuvo así varios minutos hasta que llegó su esposo, Artur, que la encontró inconsciente y la liberó.
El hombre, desesperado, llamó a los servicios de emergencia y la mujer fue trasladada de urgencia al hospital, pero ocho días después de estar internada, y sin recuperar la conciencia, murió por los daños cerebrales que tenía.
Dmitry Ivanyuk, del Comité de Investigación de Bielorrusia, dijo: “La joven venía de su fiesta de cumpleaños (21), que había compartido junto a su familia y sus amigos en una casa en el pueblo de Staroe Selo. Al llegar a su casa y estacionar su BMW E34 de color rojo se produjo el impensado accidente. Al llegar al hospital regional de Brest arribó en graves condiciones, con signos de asfixia mecánica y traumas”.


