Feroz negociado con puestos en el Abasto

Se están ultimando los detalles para la habilitación del Bloque C del Mercado de Abasto, que hace unos años fue víctima de un feroz incendio que destruyó casi en su totalidad los locales comerciales que estaban en su interior. La obra está casi terminada y falta un michîmi para que esté habilitado al público.

| Por Alex Noguera
Así tendría que quedar cada puesto después de la habilitación, pero la realidad ndaje es otra

Pero ahora empieza un nuevo guarara, ya que saltan denuncias de los antiguos permisionarios que fueron afectados en aquel incendio y cuyos puestos, que antes tenían, ahora se vendieron a otras personas.

Doña Lili hace 7 años que tiene su puesto en este sitio, no fue dos días, y le vendieron su sitio a otra persona.

¿Mba’e? La señora Liliana Guillén comentó a Crónica que ella se ausentó por dos días del puesto que tiene en el sitio desde hace 7 años y que para su sorpresa al regresar se topó con la novedad de que su lugar le fue vendido a otra persona.

La nueva dueña de ese espacio ndaje pagó 170 millones de guaraníes, quien incluso envió un mensaje de voz en donde le solicita para realizar un contrato privado entre ambas, donde le entregaba los derechos. La doña explicó que incluso sus cosas que tenía en el interior ya no pudo recuperar, que la reja que ella mandó hacer le violentaron y cambiaron los candados.

La denuncia también fue remitida a la concejalía, en donde el edil Ireneo Román informó a Crónica que se está iniciando ya una intensa investigación para dar con los responsables de esta feroz matufiada.

Ya manejan nombres de quiénes están realizando las ventas

El concejal he’i que ya tienen una lista con nombres de las personas encargadas de revender los lugares. Esta operación millonaria no ingresa a las arcas municipales, pues a la Muni solo deben pagar por algunos trámites administrativos y la cuota mensual de 200 mil guaraníes, mientras que el negociado de estos espacios llega a costar 2 mil millones de guaraníes.

Todo depende de la ubicación en la que se encuentre el local, y que el dinero de esa transacción la Comuna no recibe ni un guaraní.

EN LA MIRA. Un jefe sería el encargado de cobrar, negociar y revender los puestos ubicados en el Abasto, que tras pagar una fuerte suma de dinero puede “soplearle” el lugarcito a otro vendedor.

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