Kevin Howard ganó esa batalla legal gracias a una vieja ley que solo existe en Carolina del Norte (donde él nació) y otras 5 jurisdicciones de Estados Unidos.
Se trata de la ley de alienación del afecto, más conocida como la “destructora de viviendas’. Esta permite a un cónyuge demandar a otra persona “por interferir deliberadamente con la relación matrimonial”, explica el Instituto de Información Legal de la Facultad de Derecho de Cornell.
La ley también permite demandar a los suegros o a los parientes que aconsejen al cónyuge terminar con su matrimonio. Gracias a esa ley, Kevin ganó una indemnización de 750.000 dólares.
