El ave fue encontrado colgado de un árbol, con las alas rotas. Lo agarraron los pobladores y lo quemaron vivo.
Tras el cruel hecho, la Corporación Autónoma Regional del Magdalena (Corpamag) hizo un llamado a los habitantes del Caribe colombiano, el cual dice que dejen de ser supersticiosos y dejen de creer que los búhos y lechuzas son aves de mala suerte o sobrenaturales.
La autoridad antes mencionada también les recordó a los habitantes que dichos animales son controladores de plagas que podrían enfermar a los humanos.

