Pero el péndex no se dio por vencido. Cuando se enteró que la joven iba directo al altar con otro, agarró su moto y la siguió.
Parece que es algo de una película, pero ocurrió en la vida real, en las calles de Medellín, Colombia.
La novia iba en un auto camino al altar, y el joven en un momento dado se le puso en frente, se acercó al auto para impedir que llegue a su boda.
El chico, de rodillas, imploró a su ex pareja que no se casara e, incluso, se atrevió a robarle un beso en un momento de descuido.
La gente que pasaba por ahí fue testigo de cómo le pedía a la novia una segunda oportunidad para su relación y aprovecha el susto de la chica para robarle un beso. A este acto de supuesto amor, la joven le responde con un empujón.
El chico, al ver el rechazo de su amada, le recrimina que ella no se quería casar: “¿Cuál altar?, ¿cuál anillo?, ¿es una broma? ¡ni siquiera te querías casar”!, le grita. La novia, lejos de ponerse nerviosa y contestarle, se arregla el vestido y se vuelve a sentar en el coche en señal de que está lista para seguir hasta el altar. El joven, finalmente, se rinde y se va.


