En una ocasión, por dicho padecimiento, fue detenido mientras conducía, pues en una prueba de alcoholemia aplicada por la policía los resultados arrojaron que habría bebido lo equivalente a 10 cervezas y él, por su puesto, lo negó, sin tener éxito.
Tras años de desesperación, el sujeto buscó tratamiento en una clínica donde nuevas pruebas de laboratorio revelaron la presencia en su intestino de “Saccharomyces cerevisiae”, un hongo unicelular conocido como “levadura de cerveza”, capaz de fermentar carbohidratos y convertirlos en etanol.
Por lo que fue sometido a una estricta dieta libre de carbohidratos y tratado con terapias antifúngicas y probióticos.

