Son escenas cotidianas en la residencia especial de ancianos Shintomi, un centro privado ubicado en el barrio tokiota de Ginza, que tiene en marcha un programa piloto para introducir robots y sistemas de inteligencia artificial (IA) en sus servicios.
“Los resultados son por ahora positivos. Al principio hubo cierta sorpresa por el uso de robots”, explica el presidente de la empresa gestora del centro, Kimiya Ishikawa.

