El detalle llamativo es que el “símbolo internacional de acceso” se hizo íntegramente de tapitas recicladas.
“El calor intenso no nos atajó porque las obras para la ciudad no pueden esperar, sobre todo para un sector olvidado por las autoridades, que es el sector de las personas con discapacidad”, indicó Carlos Lugo, quien encabeza el equipo.
El trabajo con tapitas de plástico son para dar además un mensaje de que necesitamos cuidar el medio ambiente.
“Esperamos que cada vez más gente se sume a las actividades que hacemos a pulmón”, agregó.

