El Young Africans le estaba pegando baile al Iringa en un chute por la Copa de Tanzania cuando, apenas arrancado el segundo tiempo, se escuchó un zumbido de aquellos que puso en alerta a todos. Ahí nomás los peloteros que estaban en la cancha le bajaron un cuerpo a tierra de aquellos. Los árbitros que al comienzo oñembotavy, siguieron su ejemplo. Lo mismo pasó en los bancos de suplentes, aunque algunos salieron corriendo al vestuario, ¡y hasta con el público!, que buscó refugio donde sea para poder correr de las furiosas abejas.
Después de unos minutos oliendo el pasto bien quietitos como para no “alentar” al picotazo, por fin los insectos siguieron camino. De a poco, todo fue volviendo a la normalidad, y más allá del susto, las risas se apoderaron de todos los presentes por el momento que acababan de vivir. Eso sí, los que ligaron un “recuerdito” fueron los únicos a los que no les dio ni medio de gracia.
El partido luego continuó curso normal y la goleada se terminó de concretar con un 4-0 contundente.


