Esta situación es el pan de cada día en diferentes esquinas y avenidas de nuestro país. Cada vez es más común por las calles de nuestro país escuchar las bocinas de vehículos ante los colapsos que se pueden formar en el tráfico. La mayoría de las personas abusan de este elemento cuando hay un “pa’ã” de aquellos, provocando que la molestia no sea solamente el tráfico, sino también el ruido. Un hábito que había sido está prohibido y que se castiga poco. Bueno hasta ahora. Y es que la Policía Municipal de Tránsito (PMT) de Asunción recordó que la bocina es una herramienta con un uso específico, no una de guerra, y he’ima hikuái que van a salir “a la caza” de los conductores que realicen bocinazos en las calles y avenidas “al pedo”. Así que ¡cháke! si un conductor es cachado por un zorro usando su bocina al santo botón puede ligar flor de multa ra’e.
“Solo están permitidos los bocinazos preventivos, no así los molestosos como –por ejemplo– para apurar a otro vehículo cuando cambia la luz del semáforo. Se establece el uso de la bocina en caso de inminente peligro o accidente. Eso se reglamentó. El uso no está prohibido, pero debe ser conforme a la urgencia o cuando el conductor lo requiere”, dijo el inspector mayor Néstor Santacruz, encargado de Comunicaciones de la Policía Municipal de Tránsito de Asunción. “Las multas serían de 4 jornales, que en guaraníes representa 337.800 G.”, añadió.
Opiniones distintas: muchos ovy’a, otros ipochy ndajeko

La reglamentación de los bocinazos al pedete ya data del año 2010, pero casi nunca se ve que los conductores sean cachados y multados por esta cuestión. Los de la PMT dijeron que de ahora en más tratarán de cambiar esa sitú.
Esta noticia fue alabada por la mayoría de las personas quienes dieron su opinión para Crónica. Dijeron que ikuerái de los conductores apurados que tocan la bocina más que a su lapa. “Los bocinazos son un mal que muchas personas tienen. El semáforo está en rojo y muchos ya quieren moverse y comienzan a bocinar al pedo. Esa costumbre es bien paraguaya y ahora se van a calmar porque le van a tocar el bolsillo”, dijo Carlos Ozuna.
Pero también, la información cayó mal para los que ombopu bocina en los semáforos esperando que el vehículo del frente entre a “modo avión” apenas se cambie la luz a verde.

Mecánico honrado devolvió un platal
“Aprendí de mi familia la honestidad y eso no lo cambio por nada”. Eso dijo don Édgar Franco, a quien la vida le puso a prueba y no defraudó. El hombre trabaja como mecánico y frente a su taller otopa un bolso. En el interior de la cartera había 500 mil guaraníes y documentos a nombre de Laura Giménez. Contactó con ella y se lo devolvió.

