Por sus 25 años ¡regaló asadito a su clientela!

Don Carlitos Sosa es el pionero vendiendo asaditos en Salto del Guairá. Agasajó a todos sus clientes por la fecha especial de su aniversario

| Por Belén Vázquez
Don Carlitos es muy conocido en la zona por ser el primer asaditero en las calles de Salto.

Un improvisado viaje lo condujo hasta el lugar en donde su vida tomó rumbo. “Yo trabajé en Lambaré en una clínica dental, después una persona me invitó para irme a Salto del Guairá para conocer el lugar y nunca más volví”, dijo a Crónica don Carlitos Sosa, quien hoy en día se consolidó como el más conocido asaditero de la ciudad.

Pero los logros no vinieron de regalo, puesto que la lucha y la predisposición fueron siempre el principal condimento con el que cocinó su gran título: “El Pionero”. “Yo soy el primer asaditero y panchero de Salto del Guairá. Hasta puedo decir que soy primer callejero de acá”, le bajó con mucho orgullo.

El puestito de don “Carlitos”, frente a la Comuna de la citada ciudad, ayer se llenó de globos y festejos y todo se debió a los 25 años que cumplió en el rubro, lo cual decidió compartir con todos sus clientes. “Yo le dije a mi familia para organizar un festejo por los 25 años de servicio. A todos mis clientes les repartí dos productos más una bebida, un pancho y un asadito”, explicó el karai, que al principio hacía de taxi en Salto del Guaira con su combi’i. “No había luego ruta y por eso me fue muy difícil seguir, después ya vino el tema de los asaditos”, he’i.

La felicidad reinó en el lugar mientras los amigos y clientes recordaban alguna que otra anécdota. “Estoy muy contento porque gracias a este trabajo tengo todo lo que quiero y eso le debo también a mis clientes, por eso pensé en ellos”, expresó don Carlitos.

Con globos y números grandes adornaron el puesto frente a la Comuna local.

En su local, don Carlitos dice que “instaló el respeto”

Don Carlitos vive en el barrio San Pedro de Salto de Guairá. En este lugar encontró la calma y la felicidad debido a que es en donde formó su gran familia. “Tengo tres hijos, todos siempre me ayudan y estudian. Nunca nos faltó nada”, aclaró.

Contó que su lugar de trabajo se caracteriza por ser seguro y porque el respeto es el que manda. “Muchas parejas, señoras y señoritas jóvenes siempre vienen hasta mi carrito. Nunca se sintieron incómodos porque instalé el respeto”, explicó Carlitos.

Doña Juana le inspiró en su profesión

Carlitos contó que llevar este gran trabajo hasta el departamento de Canindeyú se dio gracias a una doña que hacía lo mismo, pero en Asunción. “Yo antes me iba a comer junto a una señora que se llama doña Juana. Yo me acordé de ella y empecé con mi gran negocio”, contó el capo. La lucha empezó desde ese momento y gracias a su buen trato se ganó la confianza de todos los pobladores.

Siempre guarda el recuerdo de sus primeros días con su carrito de la vida.

NO VENDE CHUPI

Don Carlitos destacó que en su puesto no vende bebidas alcohólicas, ya que busca evitar situaciones difíciles a sus clientes de siempre. “Muchos son argeles y no quiero que molesten a mis clientes”, le bajó.

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