Tanaka, reconocida por el Grupo de Investigación en Gerontología y el Record Guinness como la mujer más vieja del mundo, cumplió 117 años el pasado 2 de enero, saboreó un trozo de su porción de tarta de cumpleaños y sonriente pidió un poco más.
Tanaka es un ejemplo viviente del rápido envejecimiento demográfico de los japoneses, que desde el año 2000 ha quintuplicado el número de centenarios censados, generando preocupación por las perspectivas económicas y la futura mano de obra del país, donde también se está reduciendo progresivamente la tasa de natalidad.


